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Diagnóstico

Querida columna, me has estado soportando tantos años que ahora que me das la espalda, tengo que dar la cara a la vida. Siento no haberte dado el espacio necesario que me pedías y haberte hecho doblegar a mis necesidades incesantes del pan de cada día. Desde que has dejado de ser mi brazo derecho mis días empiezan con el pie izquierdo. Reflexiono y sé que me avisaste. El cuerpo quiere alma, la mente miente. He perdido la curva final en la escalera de caracol entre la pelvis izquierda y el omoplato derecho. Es un laberinto. Hoy quise tocar el acordeón y me faltó aire, fascia me hace volver a jugar. Siento mucho haber tardado tanto en aprender a quererte, pero ahora que te quiero, espero me perdones y me des otra oportunidad. No seas así, por favor, sé paciente. Te prometo dejar de bajar la cabeza y aprender a dar la mano sin perder el brazo. Los nervios me provocan cosquillas, no encuentro el atlas, es como balancearse en un trapecio. Sé que me escuchas, tu geografía ya no es mi historia. He cruzado valles, subido montañas y atravesado ríos. La vida es un tránsito, no es una línea recta, a veces neutral, cifosicalordosica escoliosica, pero siempre en movimiento. Dame pie y te daré alas. Levántate y anda!

 

Eva Texidó Font.

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