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El desequilibrio del hombre-Julián Domínguez

EL DESEQUILIBRIO DEL HOMBRE Y LA PERSPECTIVA DE SU RECUPERARACIÓN COMO PARTE INTEGRAL DE UN ECOSISTEMA.

El desenfreno que estamos viviendo por la producción indiscriminada de mercancías, el gusto por poseer cosas, la acumulación y su consumo, es generador de toda locura imaginable que ahora llamamos realidad.

La gran desigualdad generada por la educación actual que genera competencia entre otras cosas y las creencias de ser superiores (egocentrismo) , creer que hay quienes merecen más, saben más y gobiernan; el partir de la necesidad de resolver las necesidades particulares antes que las colectivas (individualismo) y la búsqueda de la riqueza o creación de excedentes de manera cotidiana, tiene como consecuencia lógica la sobreexplotación de los recursos de nuestro entorno, donde por supuesto destruimos el hábitat de muchas especies además de la nuestra. En consecuencia, creando un hueco en la cadena de vida natural en todo ecosistema cercano a los intereses político-económico de los gobiernos del mundo.

Afortunadamente, tenemos una oportunidad para salir de la tensión atraída por una rutina desvinculada de la naturaleza y dar comienzo a una experiencia nueva llamada vida.

En el Cem Anáhuac, conocido como Mesoamérica, las sociedades eran respetuosas con la naturaleza y medio ambiente. Sabían que el aire, el agua, la tierra y todos los elementos son sagrados, se veneraba y realizaba un trueque con la tierra para que produjera los alimentos, el sustento de todo ser existente.

La naturaleza es creadora de vida; la vida  siempre está relacionada con un ecosistema que se nutre, alimenta y transforma de acuerdo a factores propios como clima y altitud ; es decir ubicación, y que incluye  las especies que la habitan, fauna, flora, agua, etcétera. Su interacción fue llamada selección natural por Darwin.

Todo ecosistema mantiene forzosamente  una relación simbiótica con todo lo que lo habita y transita por él; por ser su desarrollo o evolución dependiente de la supervivencia de las especies que lo habitan, ese proceso o transcurrir  es equilibrio natural y todo lo que afecte a una especie, al final, repercutirá en mayor o menor medida en toda la cadena, en el ecosistema en su conjunto.

Aún sin notarlo, somos portadores de una educación que no respeta la naturaleza,  en  constante búsqueda desmedida por mantener  las condiciones de la vida humana sencillas y cómodas, no consideramos ni respetamos a otras especies, y por tal, hemos desarrollado una tensión alarmante y violenta en los diferentes ecosistemas de la madre tierra, dirigida por la competencia, en busca de poder y riqueza.

Este proceder condiciona y acelera el desequilibrio en un ciclo constante y es la manifestación evidente de enfermedades. Un actuar inadecuado, por ejemplo el entubar ríos, usarlos de drenaje, hacer represas con el afán de hacer cómoda  y fructífera nuestra estadía; la tala desmedida son factores que alteran el hábitat de diversos ecosistemas pues afecta muchos kilómetros, todo el camino de los ríos, los bosques, etcétera, afectando hasta el paisaje y por supuesto el devenir natural de todas las especies.

En las culturas originarias del CEM ANAHUAC (Mesoamérica), se establece un camino de sanación al reconocer la energía primaria (Dios) como generadora y creadora, en su primer desdoblamiento llamada OMETEOTL (dualidad sagrada) y que al volver a desdoblarse  forma  cuatro entidadades que son: Tezcatlipoca blanco,  Tezcatlipoca rojo, Tezcatlipoca azul, Tezcatlipoca negro. A cada entidad le corresponde un rumbo y un elemento como regentes y son creadores de todo cuanto existe, por lo que entran a la categoría de sagrado y además entablan una lucha sin fin para crear vida, creando el movimiento cósmico,  lo que fue no sólo malentendido y malinterpretado por los invasores europeos de aquellos años, sino que intentaron destruir toda evidencia.

A pesar de ello, se logró la conservación de mucha información, su medicina y la manera particular de concebir al mundo y su creación. A través de esta información, se sabe de la  relación de respeto y reciprocidad que lograron alcanzar entre la naturaleza y el universo. De esta forma, necesitamos razonar, repensar y practicar para recuperar la salud individual y planetaria, oponernos a lo que nos daña y lograr recuperar el equilibrio, es decir, dejar la sobreexplotación fuera de la formula económica de producción y evitar consumo desmedido, bajarle a la comodidad inducida por la mercadotecnia y políticas, que si bien generan empleos no son ni útiles ni necesarios.

Ahora sabemos y reconocemos que todo es energía y existen formas de sentirla y manejarla adecuadamente para ser saludables como practicando el Reiki, Tai chi, meditaciones, entre otras.

Hay una interesante teoría mostrada por Carlos Castaneda llamada los voladores, donde nos dice que los humanos somos como ganado y estamos siendo ordeñados por seres que no tenemos la capacidad de percibir; que se alimentan de nuestras emociones  que son generadas por ellos a partir de la imposición de pensamientos; por eso es que somos tan erráticos, nuestra mente se torna como un mono suelto en nuestra cabeza y dirige el camino de nuestras emociones.

Es bien sabido que nuestras emociones dan sentido a lo que vemos y vivimos, así si estamos enojados todo lo que pase cerca lo veremos a partir del enojo, o la tristeza o la dicha o el miedo.

De ahí la necesidad de trabajar en no desperdiciar la energía interna, pues si ahorramos suficiente energía nuestra capacidad o posibilidad de salir del rebaño se incrementa notoriamente y la realidad se transforma, se vuelve un reto de aprendizaje. Por eso la necesidad de la sanación emocional y su desarrollo.

Los abuelos de tradición le llaman el camino de Quetzalcóatl, el camino rojo y cuyo significado nos indica la dirección para obtener sabiduría, no conocimiento y sin que se necesiten títulos que diferencian a la gente, le llaman el camino del conocimiento cuyo objetivo es otorgarnos  un rostro y un corazón; es decir, nos da identidad, nos hace humanos y empáticos con la naturaleza, con lo sagrado.

La apuesta esta en no continuar con la destrucción de los distintos ecosistemas bajo ningún pretexto que pondere al humano como prioridad ya sea alimentaria, de vivienda o infraestructura, pues es determinante en la extinción de otras especies que, además de ser útiles a nosotros, son elemento esencial para la conservación y continua evolución del ecosistema. Finalmente, es en esta búsqueda de la conservación donde se encuentra toda la magia del universo.

Julián Domínguez

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