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El respeto y la cortesía como arma del guerrero contra toda violencia.

La consigna primaria es el reconocimiento de la unidad, es decir; que todo está conectado en
el universo, todo movimiento repercute, toda vibración es sentida y se manifiesta en todos los
niveles, desde el átomo hasta lo cósmico, lo planetario por supuesto. Por tal motivo, es que los
ecosistemas son víctimas en este devenir, de su equilibrio. Sabiendo que todo tiene igual peso
en el universo, no deberíamos considerarnos el pináculo de la naturaleza, pues formamos
parte de esta marea cósmica.
En la naturaleza todo ser tiene una estrategia para ser exitosos en la forma de alimentarse,
defenderse y de utilizar el ambiente en provecho sin alterarlo. Solo el humano tiene la
habilidad de modificar a conveniencia los recursos que nos otorga la naturaleza. Lo malo es
que no hay beneficio para ninguna otra especie, sino al contrario, la modificación tiene la
tendencia de expulsar, dañar el hábitat de todas las demás especies, sin miramiento alguno y
en prejuicio de nosotros mismos.
Si de verdad consideramos como iguales a los seres que cohabitan con nosotros el planeta,
deberíamos mostrar respeto por ellas y cuando se planee la utilización de los recursos
tendremos la obligación de ser totalmente amigables y tolerantes con sus necesidades, sin
destruir la posibilidad de subsistencia para las demás especies.
Respeto es no ser generadores de desperdicio, en la naturaleza no existe el desperdicio, todo
tiene una función clara. Entonces esas mentes brillantes que transforman el paisaje, que son
magnánimos y bondadosos para generar comodidad; que no se detengan ahí, que busquen
hasta crear esa comodidad sin dañar el entorno. Pero eso es imposible porque la búsqueda es
por dinero, negocio. Mientras sigamos en busca del beneficio, de generar excedentes, siempre
estaremos haciendo daño y lo peor es que todos nos damos cuenta y no estamos unidos, es
como si estuviéramos conectados a algún juego que nos mentaliza e impide percibir el peligro.
Y ¿saben qué? Si estamos en peligro.
La humanidad se encuentra en un estado muy alterado de la conciencia, las enfermedades son
un reflejo de nuestra condición de desequilibrio y desorden, queremos las cosas como nuestro
intelecto piensa que es correcto, nuestras emociones por supuesto se manifiestan y rigen el
curso de nuestros actos y es un serpentín, una espiral interminable. Sin embargo, hay personas
que intuyen que algo no anda bien y buscan con psicólogos un camino que les equilibre las
emociones por medio del estudio de la atención. Y está bien; sin embargo, seguimos sin
entender lo que pasa, estamos destruyendo al planeta, somos un poco más atentos, pero no
más consientes.
La conciencia (misma que tenemos bloqueada), nos uniría como manada acorralada
observando el peligro y si así fuera, no tendríamos la necesidad de defender el curso de los
ríos, los bosques, los animales; si fuéramos la mayoría consciente, porque en cuanto cualquier
grupo intentara violar la tierra se le dejaría ir la jauría impidiéndoles hacer tanto daño a la
naturaleza.

No produciríamos más plástico, dejaríamos de usar el petróleo y se crearían elementos
distintos para desplazarse o buscar comodidad, pero dejaría de ser negocio, tendríamos que
idear otra forma de repartición de la riqueza y tendríamos que replantearnos el concepto de
riqueza y bienestar social, se producirían productos que durasen, no para vender refacciones y
entonces la industria trabajaría muy poco.
No permitiríamos tanta crueldad al bloquear países por no coincidir con ambiciones de grupos,
dejaríamos de permitir guerras por poder y riqueza, tendríamos un sentido de justicia sagrada
no solo humana, que es siempre falsa y que son estándares y modelos creados por intereses a
veces nobles, a veces nefastos.
Entonces si logras ver este panorama las preguntas deben ser: ¿Yo estoy mal? Si la respuesta
es negativa no podremos detener la avalancha. Si la respuesta es afirmativa tenemos una
oportunidad de oro. ¿Qué debo hacer para sanar?
El RESPETO Y LA CORTESÍA.
Son armas poderosas para ahorrar y generar energía. Respeto, considerar a todos los seres
como si fuéramos uno mismo. Cortesía, trato gentil y considerado con todo ser.
Considerado, reflexionar con atención, es un ejercicio que debería ser incluido en cualquier
plan de estudio de toda sociedad, porque no puede existir convivencia alguna cuando estos
elementos no están presentes; es como andar en guerra con todos y todo.
Imaginen un mundo en armonía, parece propaganda religiosa porque lo que estamos
permitiendo es guerra, asesinatos, abusos constantes y lo peor que lo vemos de cotidiano y ya
nos parece normal.
Necesitamos mucha energía para poder intentar siquiera practicar el respeto. Otra forma para
ahorrar energía es con el ejercicio junto con la meditación, la practica atenta de cualquier
disciplina es necesaria para este fin.
¿Y TÚ APRENDES O TE ENSEÑAN?
Siempre es un recurso excelente el encontrar una buena guía, En la práctica de Pilates es
imposible que tu pensamiento divague, con su observación y practica encuentras tus
músculos, te enderezas, alineas la espalda y fortaleces cada músculo reparándolo, te vuelve
consiente de tu cuerpo y te fortalece también la voluntad, en ese sentido es muy parecido al
arte marcial. La importante es volverse consiente.
Ahora ¿QUE ES LA CONSCIENCIA?
Es saberte en el aquí y el ahora con todo lo que implica, tu entorno el eterno presente y
sabiendo que todo cambia, darte cuenta. Cuando logramos hacernos uno con el universo, es
decir; quitar de nuestra mente lo superfluo, es cuando nos identificamos realmente. Te
iluminas dicen los budistas, te conviertes en un Tlamatinime, el que sabe cosas decían los
antiguos mexicas y aún es posible.

 

Julián Domínguez Pedroza

 

 

Fotografía: Carles Azcón- Artista.

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