secret_pagines_pagines_imatge_1316-800x600_3_1

La Talasoterapia

La palabra Talasoterapia viene del griego thalasso, que significa mar, y therapeia, terapia o cura. Su conocimiento se remonta a la antigua Grecia. Hipócrates, el padre de la medicina, ya recomendaba baños de mar en sus tratamientos.

La Talasoterapia mejora:

Aparato locomotor: procesos reumáticos, osteoporosis, artritis.
Aparato respiratorio: procesos asmáticos, faringitis.
Aparato circulatorio: edemas, problemas en la circulación sanguínea.
Sistema nervioso: estrés, tensión nerviosa, ansiedad, depresión.
Menopausia.
Problemas en la piel: psoriasis, dermatitis.
Procesos dolorosos.
Rehabilitación: en procesos post traumáticos y post quirúrgicos.
Lesiones deportivas: desinflama las lesiones y favorece su recuperación gracias a su gran aporte de nutrientes.
Belleza: mejora la piel, ralentiza el envejecimiento, combate la celulitis y la flacidez.
El agua de mar contiene más de 80 elementos que por su composición química, física y físio-química, son necesarios para el buen funcionamiento del organismo, sobre todo sodio y potasio que regula la cantidad de agua en las células y los tejidos. El agua de mar al tener una composición similar al plasma sanguíneo, por medio de la absorción osmótica a través de la piel, los elementos pasan al organismo consiguiendo que este recupere su equilibrio. El fitoplácton libera en el agua del mar substancias antivirales y antibacteriológicas, por lo que no se debe calentar más de 36º.
El movimiento del mar también resulta beneficioso para el organismo, ya que las olas producen un efecto tonificante que equivale a un hidromasaje de la superficie corporal consiguiendo un estado de bienestar general.
La tensión arterial desciende cuando se está a la orilla del mar, ya que los ambientes húmedos tienen un efecto sedante y por lo tanto una relajación importante, que aumenta si la temperatura es entre 20º y 30º.
La aplicación, en Talasoterapia, de las algas aportan al cuerpo minerales como el yodo, calcio, fósforo, potasio, magnesio, cobre, cinc, flúor… así como vitaminas, ácidos aminados y otras sustancias con propiedades antibióticas, antitumorales y antioxidantes que retrasan el envejecimiento cutáneo.
Los fangos marinos contienen una alta concentración de minerales procedente de la fauna y flora marina. El barro marino se aplica directamente sobre la piel mezclado con agua de mar. La acción de los minerales y oligoelementos pasan al organismo a través de la piel.
El aire marino es rico en yodo, iones negativos y ozono, un agente que purifica el aire gracias a sus propiedades antisépticas, antibióticas y relajantes que estimula las defensas y produce bienestar.

Comparteix!