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Las palabras no dichas

“La meditación es la única respuesta a todas las preguntas del hombre. Puede tratarse de frustración, puede ser depresión, tristeza, sin sentido, angustia, muchos pueden ser los problemas, pero la respuesta es una. Meditación es la respuesta.”
OSHO

LAS PALABRAS NO DICHAS

Probablemente todo el mundo en alguna ocasión ha sentido la necesidad de decir algo realmente importante a alguien, pero al final esas palabras quedaron retenidas, te fue imposible físicamente hacerlo, incluso pueda que te arrepintieses de ello ya que no te deja en paz, es como una energía que se queda retenida en ti y que necesita salir y materializarse, que está continuamente dando vueltas hasta que terminamos por olvidarlo conscientemente, pero aun permanece pendiente. Esto es un síntoma de un desequilibrio, ya que además está asociado a una determinada emoción, a un pensamiento y también tiene su reflejo físico asociado.
También se puede complicar todo esto, puedes decir cosas distintas a lo que sientes que tienes que hacer por razones sociales o por miedo a mostrarte vulnerable. Entonces podemos ir creando una especie de columna inestable donde vamos apilando dichas situaciones llenas de incoherencia en la que sin darnos cuenta tenemos que ir empleando energías para mantenerla estable, sin dicho esfuerzo ésta se desmoronaría sola. Internamente dichos bloques serían nuestras emociones, pensamientos, cuerpo y espíritu.
Por todos los medios posibles dicha incoherencia pugnará por manifestarse hacia el exterior y al estar asociada a una determinada emoción la vía natural es usar todos los canales de expresión que tenemos a nuestro alcance, estos son: la expresión corporal, la voz y la mirada. Se dice que solo el quince por ciento de lo que trasmitimos corresponde a las palabras y el resto corresponde a la expresión corporal en general. Aquí de nuevo la coherencia tiene mucha importancia en relación a que lo que dices tiene concordancia con la forma en que lo expresas ya que lo que finalmente trasmitimos es dicha coherencia o no.
Si usamos la visión de la Medicina Tradicional China, la transmisión oral y en general todo lo que es expresión tienen que ver mucho con las energías de los meridianos del corazón. Síntomas como hipertensión, excesiva locuacidad o lo contrario, hipersensibilidad, rigidez en el pecho, alergias, insomnio, depresión, etc, nos pueden indicar que hay una cierta inherencia interna en algún nivel, algún ciclo no completado.
Si en algún momento no pudimos o supimos decir algo, muchas veces tenemos la ocasión de volver ha hacerlo con lo cual cerramos el ciclo sin problemas y alcanzamos el equilibrio. El problema aparece cuando ya no hay ocasión físicamente para hacerlo porque no estará nunca presente dicha persona. Entonces lo podemos escenificar de dos maneras: con un representante como se hace por ejemplo en una constelación familiar, o también hacerlo individualmente con la terapia meditativa “Osho No Mente”.

Terapia meditativa “Osho No Mente”

Es una evolución de las Meditaciones Activas Osho® en las que se hace hincapié en una cierta regularidad y constancia en el tiempo.
La estructura de la terapia consiste en una hora de Gibberish (parloteo sin sentido), seguido de una hora de silencio. Así durante 7 días seguidos.
La palabra Gibberish viene de un místico sufí llamado Jabbar que vivió en el siglo XIII. El nunca habló ninguna lengua, solamente decía cosas ininteligibles y tenía miles de discípulos, lo que él transmitía era “Tu mente no es nada más que basura. Ponla aparte y tendrás la experiencia de tu propio ser”.
Para usar Gibberish, no digas cosas con sentido, no uses el lenguaje que conoces, siéntete totalmente libre y no pares de hablar. Simplemente permite que aflore verbalmente todo lo que venga a tu mente sin preocuparse si es racional o razonable. Se total en tu expresión, porque sino las cosas seguirán permaneciendo en tu interior y nada sustancial cambiará. Puedes apoyar este parloteo con el movimiento de tu cuerpo, o colocándote en alguna postura determinada fija, estirándote, tocándote, en las que sientas que apoyan lo que quieres transmitir o en las que simplemente te sientes cómodo y es natural para ti, lo puedes hacer con los ojos abiertos o cerrados, acompañado de más gente o sólo. Si lo haces con más gente no hay interacción directa con los demás, la energía que se genera en el grupo te puede ayudar a conectar con determinadas cosas que estén a flor de piel, aparte es un alivio sentir que no eres el único “loco” de este mundo, aunque sólo sea por unos minutos.
Después viene la etapa de silencio en la que permanecemos congelados, sentados cómodamente sin ningún movimiento durante una hora, recogiendo toda la energía que hemos activado hacia el interior, observando y siendo testigo de lo que queda, permaneciendo aquí y ahora. Esta es la etapa realmente de meditación, la primera etapa era sólo una preparación para que alcances una relajación profunda y puedas ir más allá de lo que la vida normal llena de actividad te impide ver.
Si haces el proceso completo de 7 días es muy recomendable hacer además otras meditaciones activas en las que haya más movimiento físico y baile, esto ayudará a estar más conectado con tu cuerpo, a enraizarte, a equilibrar las energías de los chacras y meridianos, desbloquear tu respiración. También es muy importante que descanses lo suficiente, bebas mucha agua y si puedes recibas algún masaje.
Después de estos días de proceso lo puedes seguir practicando en tu vida diaria según sientas la necesidad.

Conclusión

Esta técnica que te propongo es mucho más que una terapia, es una herramienta diseñada por un místico del siglo XX para el hombre hoy día, cuyo principal valor es que la puedes hacer sólo y tener domino sobre tu proceso personal. Entonces empezarán a cambiar cosas en tu vida y empezarás a desprenderte de lo que te sobra, muy probablemente descubras que las energías que dedicabas a contener ciertas cosas dentro de ti las puedes empezar a usar en realizar cosas más creativas y satisfactorias y a encontrar tu camino. Nada pierdes con experimentarlo y en cambio mucho puedes ganar.

José Antonio Espeso

Facilitador de meditación, “Osho No Mente”

-Publicado en Espacio Humano

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