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» Pilates, mi casa » Carolina Sendic

Más pasan los años y más me doy cuenta que el Pilates, es mucho más allá que «una lista de ejercicios».
El método me invitó a abrir su primera puerta, sin que yo me diera cuenta que sólo estaba en el umbral de una extensa y misteriosa casa.
Obtuve mi primer diploma, creyendo que me las sabía todas, pues  esa dualidad perfecta de «aplicada y obsesiva » que me acompaña desde mi más temprana edad , me facilitó los requisitos imprescindibles que se deben tener para alcanzar este título.
Luego entonces, la práctica con el común de los individuos , fué muy diferente .
Venía de un mundo, donde moverse era mi segunda piel, formada en la escuela nacional de arte de la Habana, me había dedicado a bailar un cuarto de mi vida , sin cuestionarme en lo absoluto cómo era la kinesiología de los otros , sumándole a esto 2 factores muy frecuentes que descubrí más tarde : las patologías crónicas y las malas costumbres posturales.
Había pisado, apenas, el «recibidor» de ésta sigilosa casa .
Nadaba entonces en una irreprochable ignorancia  en cuanto a la multiplicidad de morfologías que iba a revelar mi nueva carrera, variedad infinitas de  nosologias y síntomas físicos que se presume producto de un padecimiento mental.
No tenía más remedio que aprender, para poder crecer.
Al fin pisaba el pasillo que me conducía al comedor.
Ese comedor-cocina, laboratorio apasionante que existe en cada casa de esta tierra , donde se preparan las mejores recetas de «Respiración y  Movimiento » llenas de secreta alquimia para sanar globalmente y a larga luz a nuestros clientes.
 Ya era tarde para retornar al umbral de mi pequeño manual adoctrinante y escolástico, tenía que emprender la ruta neurológica de éste terreno inexplorado de la casa, así llegue al dormitorio…
A lo largo de estos años el resultado ha sido impactante, implicando una reconstrucción personal y profesional casi vital y por ende para todos los que gravitan a mi alrededor.

Hoy en día, exploro nuevos rincones de ésta mágica casa, no sé si llegaré  a conocer un día su luminosa terraza y  aunque presiento que sí, ya no tengo apuro, en cada ángulo de ella va una nueva confidencia que despierta mis cotidianas fuerzas para seguir transmitiendo los secretos del Pilates… que es mucho más que mi casa!

Carolina Sendic

 

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