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Relaciones adictivas o sanas

  • ¿Cómo pasar de las relaciones adictivas a las relaciones sanas?

Si vives de manera consciente, es decir en el presente, siempre tu relación funcionará adecuadamente, pero si no es así, todas las relaciones incluyendo las intimas terminarán fracasando o, simplemente, serán parte de los millones que, estadísticamente hablando, viven en disfuncionalidad. Al principio, mientras estás en la etapa del enamoramiento, todo parece marchar a la perfección, pero esto va terminando cuando se inician las discusiones, insatisfacciones, o violencia física y emocional, que te van conduciendo a vivir momentos de tensión cada vez más frecuentes.

Si es éste tu caso, te diré que la mayoría de las relaciones amorosas se convierten rápidamente en relaciones de AMOR-ODIO. El resultado es que el sentimiento del amor se transforma en un tris tras en una agresividad salvaje, llegando a momentos de indiferencia, desapego o falta de interés y, muchas veces, tú lo consideras normal.

En consecuencia, si en tus relaciones experimentas un sentimiento de amor pero también de odio, manifestado como violencia emocional, lo más probable es que estés confundiendo el apego o la necesidad de alguien con Amor, y también es posible que ya se haya convertido en adicción por tus carencias.

Es ilógico que puedas amar a tu pareja un instante y luego, en otro momento, agredirla. El AMOR verdadero no contempla lo contrario. Si tu AMOR está impregnado de lo contrario, de lo opuesto, entonces no es amor sino la manifestación de la necesidad del Ego de una identidad completa y profunda, que está cubierta por la otra persona transitoriamente. Viene siendo como el reemplazo de la salvación que te propone el Ego.

Pero cuando tu pareja deja de satisfacer tus demandas o, mejor dicho, las de tu Ego, empiezan a surgir los sentimientos de miedo, dolor y carencia que estaban cubiertos por la relación amorosa.

Igual sucede con otra adicción: la de las drogas. Experimentas momentos buenos cuando la droga está disponible, pero también está claro que llegará el tiempo que no te hará el efecto que necesitas para satisfacer tu demanda.

Cuando, pasado el efecto emocional, reaparecen los sentimientos negativos, lo hacen con mayor intensidad, y es entonces cuando te das cuenta que quien los provoca es tu pareja. En este momento surge el efecto “espejo”: te reflejas, te proyectas en tu pareja y la atacas con toda la violencia de la que eres capaz. Al sentirse agredida, tu pareja puede reaccionar y contraatacar. Pasado el episodio, tu Ego, inconscientemente, espera que sirva de lección, y que esto propicie un cambio en la forma de ser de tu pareja, de tal forma que puedas continuar enmascarando o tapando la enfermedad de la relación.

Los expertos afirman que todas las adicciones tienen su origen en la negativa del individuo a enfrentar y traspasar sus dolores emocionales.

Si te das cuenta, todas las adicciones se inician con dolor y terminan de la misma forma. Cualquier tipo de sustancia o persona que las origine (alcohol, drogas, comida, sexo, tabaco, juego) están utilizando a algo o alguien para cubrir, tapar, su dolor.

Precisamente por eso hay tanto dolor y muestras de insatisfacción en las relaciones íntimas, cuando pasa la primera euforia. La causa, no son las relaciones mismas sino el efecto negativo que producen. Todas las adicciones tienen esta consecuencia: llega un momento en que la adicción deja de funcionar y el dolor se intensifica. Por esta razón, la mayoría de las personas busca escapar de su realidad y pretende encontrar la salvación en el futuro. Si se enfocaran en el ahora, lo primero que encontrarían seria su propio dolor, y eso es lo que más temen.

Si supieras que todo se puede resolver fácilmente y que en este momento, dándote la oportunidad de detenerte un instante y observarte como lo que eres: un ser viviendo un presente, una realidad, sea la que sea, y que ésta es la única verdad que existe… si supieras eso, entonces permitirías que el pasado convertido en ilusión se disolviera y el dolor que te generó también.

Para empezar a vivir una relación sana con tu pareja, despréndete de las ilusiones que te generan el pasado y el futuro, porque ambas te producen ansiedad, y ésta te lleva a la angustia, a la duda, a la desesperación y, por ende, a la infelicidad. Céntrate en tu presente, en tu realidad, que es lo único que verdaderamente tienes seguro. Voltea hacia atrás sólo para identificar las cosas positivas que aprendiste y que puedas utilizar en el presente. Visualiza tu futuro siempre enfocado en la planificación adecuada, sin perder de vista tu realidad.

Deja de juzgarte a ti mismo: éste es el principio de una relación sana. E, inmediatamente, deja de juzgar a tu pareja. Hacerlo te llevará a la aceptación, la felicidad, la alegría y, por supuesto, a la libertad.

Pedro Morán Velazquez
Psicólogo-entrenador personal
México 1959-2013
Gran colaborador de The Secret la revista.

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